Una mañana
Escrito por Yully Mar Carmona de Helfer   
miércoles, 20 de junio de 2007
Sólo la piel me cubría el cuerpo.
Sabía que estaba sola y de esa manera
podía establecer una comunicación
conmigo misma sin que nadie molestase.
Noté que mis pies estaban fríos
por el clima de la mañana.
Los vellitos de la piel se levantaban
queriendo sentir calor.
Mi estómago quería hablar.
Las piernas estaban acostumbrándose
a estar en sentido horizontal.
El cabello amanecía rebelde
como todas las mañanas.
Mi boca desprendía un olor no agradable,
igual que mi sexo.
Respiraba lentamente el aire
del ventilador de la pared.
La verdad es que hoy
no quería levantarme.
Esto sucede cuando no duermo bien.
Voltee para verme en el espejo
y vi una niña transformada en mujer.
Hubiera dado un poco de algo,
¡Lo que fuera!,
para seguir soñando unas horas más,
que estaba en otro planeta.
Lejos del ruido, del olor a basura,
de la gente, de la calle, del peligro,
... lejos de este mundo.